Educación, diversificación, agroindustria y globalización.
La Maldición de los Recursos es la tendencia de los países ricos en recursos naturales a describir un desarrollo económico lento o negativo. Es el caso de Colombia. El enfoque de las políticas económicas en favorecer la explotación de solo algunos recursos naturales aleja la inversión y el emprendimiento de otros sectores económicos.
La fertilidad de la naturaleza en el territorio genera un alto riesgo de atraer grupos ilegales armados y empresas multinacionales que quieren una parte de la extracción del recurso. Los habitantes locales sufren desplazamiento hacia las periferias de las ciudades, donde se estrellan con la inseguridad, el desempleo y la pobreza.
La sobreextracción del recurso genera un daño ambiental. Los lixiviados contaminan las fuentes de agua, afectando toda la cadena de vida. El sustrato de la tierra queda infértil para otras actividades, como la agricultura.
Los grupos ilegales armados y las empresas multinacionales presionan a la clase política para flexibilizar las normas de protección ambiental y disminuir barreras económicas que faciliten sus operaciones en el lugar. El lobby se degenera en corrupción.
La competencia por el recurso natural atrae más grupos ilegales que luchan entre sí y perpetúan el conflicto armado. La debilidad de las políticas para proteger la calidad de vida propicia el daño social y ambiental. Los ciudadanos encuentran más incentivos en la informalidad y la ilegalidad que en el emprendimiento formal.
Las multinacionales reciben beneficios en los acuerdos comerciales y arrasan con la industria nacional. Los ciudadanos se convierten en consumidores de productos baratos y en asalariados con bajos ingresos, porque no tienen incentivos para competir en el mercado a través del emprendimiento.
El patrón de la Maldición de los Recursos genera crecimiento económico, pero no desarrollo económico. La exportación de minería y petróleo aumenta las regalías. La llegada de multinacionales incrementa el Producto Interno Bruto; que corresponde al valor de la producción en un territorio en un tiempo determinado.
Crecimiento económico no es igual a desarrollo económico. El crecimiento hace referencia a las cifras, las estadísticas, que se enfocan por lo general en medidas de tendencia central, como valores agregados y promedios. Pocos ganan mucho y muchos ganan poco. Al sumar y promediar, parecería de manera errónea que toda la población participa en el crecimiento.
El desarrollo económico se identifica con la calidad de vida: el acceso a la salud y educación de calidad, la capacidad para tomar decisiones, la oportunidad de esforzarse hacia el desarrollo personal. La calidad de vida disminuye la incertidumbre. Se establecen unas expectativas basadas en la seguridad sobre una estructura económica formal.
Colombia no tiene que ser un país subdesarrollado. La abundancia de recursos naturales no siempre lleva al subdesarrollo. La rutina de la informalidad, observada con normalidad en el país no es perpetua. El camino al desarrollo económico está en cuatro políticas:
Inversión en ciencia, tecnología y educación. La sociedad es consciente de cuál es la dirección hacia el desarrollo a partir del conocimiento. No solo el conocimiento global, sino también la investigación sobre los problemas locales. Es la oportunidad de pensarse. Sin educación no es posible formular las preguntas correctas en el territorio que motiven la generación de conocimiento y la innovación.
Diversificación de la producción. Colombia es uno de los países con mayor biodiversidad y diferentes pisos térmicos, donde es inverosímil que la economía se concentre solo en unas pocas actividades económicas, como el petróleo y la minería, desperdiciando su gran potencial.
Industrialización para la transformación y adaptación de materias primas, en especial desde las actividades agroindustriales. La investigación conduce a la innovación. La generación de valor agregado se basa en la adaptación y transformación del recurso natural. Esta estrategia incrementa el ingreso de los emprendedores y aumenta la competitividad en la globalización.
Acuerdos comerciales con economías iguales o más pequeñas que Colombia para propiciar la balanza comercial positiva y un papel protagónico en la globalización. Colombia solo tiene 16 acuerdos comerciales, y algunos de ellos repiten socios comerciales, como el caso de México, Perú y Chile. La debilidad para diversificar la economía y generar valor agregado ubica a Colombia en una posición vulnerable en la Economía Global. Hallar más destinos internacionales para el producto de los emprendedores respalda la formalización de la economía contra la violencia perpetua.
Colombia ha tomado decisiones en la dirección contraria durante los últimos 200 años: desinterés por acceso y calidad en la educación, concentración en pocas actividades económicas, limitación de la producción a las materias primas y profundización de la dependencia económica con pocos destinos de las exportaciones. Sí es posible modificar el patrón de subdesarrollo, al dejar de insistir en el mismo camino de los últimos dos siglos y cambiarlo por las decisiones hacia la calidad de vida.

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